Poder Vital | MENTORING : MEDITACION
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MENTORING : MEDITACION

El sistema de meditación que utilizo desde hace ya muchos años se conoce como Mahamudra, o Gran Sello.

Podríamos decir que es un sistema que pese a sus orígenes budistas, puede adaptarse perfectamente al entorno occidental, ya que es muy flexible y versátil, pudiendose practicar por gente muy diversa.

Simplificando mucho, probablemente demasiado, se podría decir que el objetivo es conseguir la unión de Shiné (pacificación mental) con laktong (visión superior), es decir, la calma mental con la sabiduría coemergente.

Con este sistema peculiar de meditación, característico de la escuela Kagyupa, el practicante puede utilizar su vida diaria y llevarla al camino, es decir, utilizar todas las circunstancias y estados mentales para tener una comprensión gozosa de la vacuidad.

A medida que la práctica se regulariza, van surgiendo experiencias que permiten desarrollar la comprensión de la mente.  La mente se va clarificando, poco a poco, al mismo tiempo que se va consiguiendo mas paz y equilibrio.

Dependerá de cada uno las experiencias que surjan y la rapidez con que se consiga expresar las cualidades inherentes a la mente.  No hay un patron fijo: cada uno de nosotros lleva consigo un karma acumulado que debe ser purificado para que los obstáculos y oscurecimientos se disuelvan a través de la práctica.  Al mismo tiempo, cada uno de nosotros tiene unas tendencias y habilidades mas desarrolladas que otras, y su práctica se deberá enfocar en función de sus características específicas.  El café para todos sólo se da al principio, pero a medida que vamos progresando, la práctica se debe ajustar a nuestra constitución, y no al revés.

El compromiso con la práctica de la meditación y la perseverancia, haran que con el tiempo, seamos capaces de utilizar cualquier circunstancia, blanca o negra, para desarrollar e intensificar nuestra práctica, llegando un momento en que la meditación formal y la post-meditación sean uno.  Pero al principio la realidad es que la mente se debe ir habituando progresivamente a la meditación, y por ello mejor hacer sesiones cortas pero intensas que largas y con muchas distracciones o pesadez mental.

La joya que concede todos los deseos no es otra cosa que la mente despierta, que se consigue con la recta práctica y la motivación adecuada.

Aprender a meditar es la mejor inversión que podemos hacer en nuestro camino de búsqueda de la felicidad.

 

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