Poder Vital | Pandemia: miedos, temores y coraje
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Pandemia: miedos, temores y coraje

El miedo y el temor son emociones muy poderosas que deben ser tratadas de forma hábil e inteligente si queremos integrar y utilizar constructivamente su energía.

Si dejamos que la mente se vea arrastrada por ellas, actuando impulsivamente, muy probablemente tomaremos decisiones inapropiadas, y esto nos puede llevar a actuar desequilibradamente,  perjudicándonos a nosotros mismos y a los demás.

El miedo nubla la razón, y sume a la mente en un estado de tensión, que puede transformarse en desasosiego y confusión, y puede incluso llegar a paralizarnos en el caso extremo del pánico, o hacernos reaccionar de manera impulsiva e inconsciente siguiendo el instinto de supervivencia.

Cuando la mente percibe un peligro, real o imaginario, surge el miedo. En si, esta emoción no es buena ni mala, depende de como la gestionemos. La adrenalina se dispara, y la atención impregna la mente, preparandonos para actuar y sobrevivir. Este es el miedo básico.

Existen otros miedos, como el miedo a no actuar correctamente y al qué diran los demás, y en muchas ocasiones son estos miedos de segundo nivel, relacionados con el ego, con el que la mente se suele identificar, los que nos confunden y atenazan.

En estos momentos de pandemia que nos ha tocado vivir, parece que la idea que nos quieren inculcar los medios de comunicación es que nos debemos proteger y no contagiarnos ni contagiar a los demás, cosa que está bien, pero me parece que seria mejor que además de mantener la distancia de seguridad, usar la mascarilla cuando eso no es posible y lavarnos las manos frecuentemente, concentraramos la mente en otras ideas positivas, como cuidarnos y alimentarnos adecuadamente para así reforzar nuestro sistema inmunológico y fagocitar al virus cuando tarde o temprano entremos en contacto con él.

El mensaje que constante y cansinamente nos repiten los medios es un mensaje de miedo, que incrementa nuestro temor al contagio y ayuda a reforzar la idea de que si contraemos el virus, podemos tener grandes problemas de salud e incluso morir.El miedo no ayuda a fortalecer nuestro sistema inmunológico; al contrario, lo debilita.

Hay muchas personas que han estado en contacto con personas infectadas y no han desarrollado la temida enfermedad, y otras muchas que al contagiarse no desarrollan síntomas. Luego estan las que una vez infectadas cursan la enfermedad con síntomas que van de muy leves hasta más graves e incluso las que mueren. Todos vivimos lo sucedido el pasado marzo-abril, cada uno a nuestra manera.

La enfermedad y la muerte forman parte de la VIDA, y este es un buen momento para reflexionar y profundizar sobre su papel y su naturaleza. Siempre ha habido y siempre habrá enfermedades, y la muerte forma parte de la vida. Quizás deberíamos tener mas miedo a malgastar nuestra vida en actividades sin sentido que a las enfermedades y la inevitable muerte. Quizás esta es una buena oportunidad para reflexionar con mas profundidad sobre el SUFRIMIENTO y las CAUSAS del sufrimiento.

Seria muy recomendable para todos que incorporaramos a nuestro mapa mental ideas positivas que sirvieran para reforzar nuestro sistema inmunitario, al mismo tiempo que crearamos hábitos saludables como una alimentación adecuada, un dormir que permitiera a nuestra mente y nuestro cuerpo un descanso reparador y unas actividades y rituales que reforzaran nuestra energía vital para así poder afrontar sanamente el encuentro con este o cualquier otro virus.

El miedo y el estrés no nos van a ayudar a superar esta delicada situación. Tomar las medidas de prevención básicas recomendadas por las autoridades sanitarias (distancia, mascarilla, manos) es un primer paso, pero debemos ir un poco más allá y transformar el miedo en coraje y actuar sin confusión ni temor, de forma constructiva, sin magnificar el peligro de este o cualquier otro virus, utilizando el discernimiento, y sintiendo compasión por aquellos que viven atemorizados pensando que si se infectan todo se acabó para ellos.

Inundemos nuestra mente con ideas positivas que nos den fuerza a todos los niveles, y esto facilitará sin ninguna duda la respuesta adecuada de nuestro sistema inmunológico.

Comamos sano, hagamos ejercicio y si hace falta tomemos complementos alimenticios como la jalea real que ayuden a nuestro cuerpo a robustecer su sistema defensivo.

Todos hemos vivido lo que es un confinamiento estricto, pero tambien sabemos que una sociedad no puede vivir eternamente confinada a la espera de una vacuna o un tratamiento eficaz que puede tardar años en llegar. Los daños a nivel psicológico y económico como individuos que formamos parte de una sociedad pueden llegar a ser muy graves.

Resumiendo: seamos cautos y prudentes, pero enfoquemos la situación de manera constructiva sin dejar que el miedo se apodere de nuestras mentes. Utilicemos esta pandemia para introducir cambios positivos en nuestra forma de pensar, sentir y actuar, fortaleciendo nuestro Poder Vital, que ningun virus puede ni podrá destruir: sólo el virus de la IGNORANCIA puede debilitarlo sumiendo temporalmente nuestra mente en la confusión y el sufrimiento innecesario.

Puedan todos los seres ser felices y estar libres de sufrimiento.

 

 

 

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